
Les voy a narrar una historia de la cual fui testigo indirecto, pero testigo real al fin.
Roxana es la hija única de una familia muy adinerada, ella había estudiado turismo en un instituto privado y ya venía de un año sabático, recorriendo con una amiga toda Europa.
Roxana, era desde siempre una chica feliz. Llena de amigos y pretendientes. Su familia, muy católica y perfectamente constituida, podría haber sido copia fidedigna de una serie gringa, donde los días comienzan suavemente y terminan dando las buenas noches a cada uno, para luego dormir apaciblemente con la conciencia tranquila, día a día.
Su vida era perfecta, solo le faltaba su príncipe azul.
Un día, ella le informa a su padre que quiere trabajar en una línea aérea y que moviera sus influencias para encontrar un puesto rápido. Como Roxana era una chica muy atractiva, fue muy fácil para su padre hacerla entrar a una línea aérea internacional.
Ahí desempeño un cargo de azafata y recorrió muchas ciudades de Europa y Estados Unidos. Un día, le presentan a un nuevo capitán. Un tipo de buena estampa y con una cara entre galán e inocente que la mato de inmediato. A los pocos días ya estaban saliendo y a las semanas ya eran pololos. Si bien ella era una chica que había tenido muy pocas relaciones anteriores ya tenía la edad y la experiencia de querer “profundizar” en la relación al corto plazo. Pero el se negaba.
Cada vez que ella quería morder el fruto, el le hacía una finta, para salir del momento.
Hasta que ella lo encaro. Preguntándole que le pasaba y que si ella no era atractiva para él o si tenía algún impedimento, o que mierda, pero ella no solo quería tirar, ya era una cuestión de ego. El, le responde de la siguiente manera:
“Roxana, desde que te vi, no vi una mujer, vi un ángel. No solo quiero ser tu hombre hoy, sino por siempre. Pero no quiero que esto sea una relación cualquiera, te deseo, pero te deseo más cuando realmente seas mía. Cásate conmigo”.
En ese momento Roxana no sabia que pensar que decir, que hacer, lo miro y le dijo acepto.
El matrimonio fue espectacular, la boda religiosa fue realizada por un obispo en la mismísima Catedral, más de 500 invitados, la fiesta en un hotel top, recién inaugurado, donde calculo (se porque fui uno de los invitados) que por cada persona se gastaron mas de 200 lukas. El whisky era top etiqueta negra, y azul en cada mesa, los vinos de cosechas especiales, la comida de lujo, la música, el espectáculo, etc, etc. Todo inimaginablemente perfecto (he ido a bodas mas entretenidas en todo caso). La noche de bodas fue… m. Sigamos.
Después de la fiesta, lo novios se retiraron a su Suite Presidencial, para dar por consumado el hecho de tanta celebración. Ella se había comprado su tenida sexy de Versace. La cama llena de pétalos de rosas, y todo a la luz de las velas. Habían sido muchos meses de celibato, y ya era momento de recibir el premio a la paciencia y dedicación. (Era también una despedida o descanso al consolador, que la había acompañado fielmente todo el noviazgo). Ella comienza a seducirlo y lo lleva a la cama, ambos se desnudan lentamente, como si fuese un ritual mágico, empiezan las caricias y él acercando su boca al oído húmedo y delicado de ella, le dice: “Déme su culito mijita”, ella no se percato bien de la frase y le dice, “si, amame”. El se toma la palabra de manera literal o metafórica y en una milésima de segundo ella estalla en un grito de auxilio y casi dolor, levantándose velozmente de la cama, encendiendo la luz de la habitación y le pregunta de manera desconcertada que era lo que pretendía. El, como lo más normal del mundo, le explica que quiere sexo anal. Ella sin entender nada de lo que pasaba (muerdeme la oreja primero), le dice que no, que ella no esta dispuesta a eso, además, como le pedía algo así, la primera vez en que estaban “juntos”. El se viste, toma su chaqueta de novio y se va al bar del hotel, hasta el día siguiente.
A la semana aun no se consumaba el matrimonio (rara expresión, será porque se quema el amor y nos vamos al infierno), ella estaba destrozada, se cuestionaba su moral, su fé, su felicidad, casi hasta su existencia, pensó por primera vez en su vida, dar termino a su realidad y lanzarse al vacío desde su departamento. Ya no daba más. Resignada a que ella no podía sola con esto decidió hablar con su mejor amiga (una ex mía). Ahí entre todos le dimos algunos consejos (yo le dije que lo soltara, jajaja), pero las amigas le dieron múltiples alternativas, pero la situación no cambiaba. El quería el culo.
Ya casi al borde de darlo por “perdido”. Ella recurre a su ultima carta. Su mamá. El sabio consejo de la madre valía dos veces más que el de las amigas y pa que decir del mío. Ahí su familia se enteró del problema y decidieron que el padre debía hablar con su yerno.
En un almuerzo de día domingo, padre le pide a su flamante yerno, hablar un momento en privado y junto a unos habanos y unos whiskies, se toca el tema.
“ Mire, joven, a mi no me gusta meterme en vidas ajenas, pero usted sabe como son las mujeres, y me pidieron que hablara con usted cierto tema. – Hábleme con confianza don Gregorio.- Dime papá, hombre y saca el Don, que me hace sentir viejo. – Como quiera. Papá - Mira hijo, la Roxanita, dice que tú le pides una prueba de amor fuera de lo normal. Quiero que sepas, que estoy seguro que mi hija llego virgen al matrimonio (jajajajaja). Y si tú, con tu juventud y deseos de vivir, quieres experimentar algo más allá de lo cristianamente permitido, con ella vas a tener que tener mucha paciencia. Te ofrezco que para solucionar tu problema, vayamos de manera reservada a donde unas ñiñas que conozco y ahí podemos armar el weveo que queramos, me entiendes. Pero con mi hija no lo vas a conseguir de un momento a otro.- Papá, tengo algo que decirle, quiero que sepa que muy pocas personas me dan la confianza de tocar este tema, y usted es una de esas. – Cuéntame hombre- Lo que pasa papá, es que.. – Qué pues?- que soy homosexual, pero estoy decidido a cambiar con su hija”
Ya en la Clínica Alemana, la familia estaba reunida en el hall principal, rezando por la vida del roble de la familia. Un infarto fulminante lo había tumbado de bruces arriba de una mesa de centro llena de canapés y copas de vino. La familia por primera vez vivía una desgracia. Roxana no solo pensaba en su padre, sino en su marido. Y de él, nunca más se le volvió a ver.
PD: Cualquier similitud a la realidad. Es intencional. Los nombres son los mismos.