
Anoche salimos a comer con unos amigos a un restauran y mientras cenábamos salio el tema de nuestra infancia y entre tanta wea que a uno se le viene a la mente, me acorde de la fobia que le tenia mi vieja a todo lo que fuese o tuviese relación con lo doméstico. Me explico, mi madre venía de una familia acomodada, donde sus padres tenían como mínimo 2 nanas, más un viejo que hacia las pegas pesadas y un jardinero. Ósea en resumen mi vieja no sabía lo que era hacer una cama. Hasta que se casó.
Casada con mi padre tuvo que pegarse una aterrizada forzoza y enfrentar los dramas de una pareja joven, donde ambos estudiaban o estaban por egresar de la universidad.
Con el pasar de los años la situación se fue adaptando para ella y ya tenia su nana que le ayudaba a hacer las cosas. Pero a mi mamá el fastidio de hacer los quehaceres de la casa nunca se le fue. El día libre de la nana era un desastre, las camas sin hacer, los platos sucios, etc. Yo creo que la peor época que vivió mi madre según cuenta mi hermano (11 años mayor), fue cuando en principios de los 70, tener una nana era imposible. Estaban extintas, ya que nadie en esa época quería cumplir ese rol tan desprestigiado. Y un amigo de mi viejo, desde la zona de Villarrica les mando una solución para nuestros conflictos (cosa que fue grandiosa, porque la suciedad de la casa ya se acumulaba hasta el cuello y la depresión de mi mama era incontrolable). Una gorda de unos 150 kilos de peso y un metro noventa de estatura, de pelo rubio y unos ojos azules de mirada muy dura. Era como una gran guagua rusa. La Norma.
Al principio mis viejos la miraron como a un luchador de la WWE, pero con el tiempo se dieron cuenta que era un milagro. La Norma en solo un día había dejado los pisos como nuevos, le había sacado lo negro a las cacerolas con las uñas, dejándolas brillantes y nuevas, Lavo frazadas a mano, planchaba hasta los calzoncillos (wea que nadie con 2 dedos de frente haría).
Un día, cuenta mi hermano, mi madre y yo de 2 años de edad acompañados de la Norma fueron a la feria. Camino hacia allá aparecen 2 tipos armados con cuchillos para asaltarlas. La Norma, de un golpe le parte la cara a uno de los tipos y al otro lo tira al suelo y le rompe las costillas de una patada. Y todo más encima cargándome en un brazo.
En definitiva la Norma era como tener un USA Marine, trabajando en tu casa. El ideal.
Un día mi madre encuentra a Norma tendida en el suelo quejándose de dolor de estomago, No era raro, ya que por su tamaño comía como huerfanito y el "Chancho Chino" era lo que había ( wea que n se lo comian ni los ratones). Mi madre le dio unas pastillas para la guata esperando que se mejorara, pero no lo hizo, al tercer día mi padre le ofrece llevarla al médico, pero ella se negaba. Al cuarto día ya estaba verde y había perdido una notaria cantidad de kilos. Esto no puede ser dijo mi papá “Cortemos el weveo” . O me acompaña al médico o llamo una ambulancia. Ahí ella se incorporo y fue llevada en familia al hospital de urgencias.
Ya en la sala de Urgencias, y después de 3 horas, sale un doctor preguntando por las personas responsables de Norma. Mi padre se incorpora y se presenta ante el médico como abogado y patrón de ella, preocupado por el estado de su salud. Por mientras mi madre transpiraba helado, pensando en cuantos días de cama le iban a dar a la nana y como se las arreglaría sin ella. Ahí, el médico les informa que Norma ya no esta en el hospital y que fue derivada a otro "establecimiento". (No olvidemos que era pleno gobierno militar y cuando decían que alguien fue derivado a otro “establecimiento” no era weveo). Ahí mi padre se presento como abogado y otros títulos más ante el doctor y exigió que se le informara que le había pasado a su querida Nana. (Más que lo que le importara la Norma a mi papá, lo que quería era evitarse el sufrimiento de aguantar el mal humor de mi vieja por perder una nana).
Ahí el doctor haciendo caso a lo pedido, lo aparta a una sala cerrada, donde nadie mas escuchara la conversación y le dice lo siguiente: - “ Mire señor abogado, su nana no era nana. Era “nano”. Es un hombre vestido de mujer. Es un Travesti. Ahí mi viejo se sentó, y quedo mudo (por única ves en su vida) escuchando y tratando de entender lo que le decía el médico. – Mire la pasamos a la sala de oscultación y se puso violenta, ahí con un carabinero y vario personal del hospital pudimos contenerla. Al sacarle la ropa para examinarla, nos encontramos con la sorpresa que era un hombre. Como usted comprenderá señor abogado, en su familia no puede tener a alguien asi cuidando a sus hijos y de su SEÑORA. Ahí mi viejo se tomo la cabeza a 2 manos, sabia que mi madre no sabía nada de esto, pero seguro se iba a morir al contarle, pero también sabia que no podía tener a alguien así en su casa (Aca les pido a los lectores que no nos descontextualicemos, no es la misma época en la que vivimos hoy. Hoy la Norma seria millonaria y estaría animando algún programa de Chilevisión o del Mega) Así, que mi viejo no tuvo más remedio que asumir la perdida.
Como habrán adivinado, mi vieja armo la casa de putas por la nana, amenazo al hospital con una demanda y otras acciones legales. Pero mi viejo la hizo entender o mejor dicho trato de hacerla entender que la situación no había sido normal y menos ahora, que sabían que realmente no era una nana sino una especie de Jordi Castell con sobrepeso vestido de nana.
Y asi mis queridos lectores, he de afirmar con certeza que fui criado la versión original de Mrs. Doubtfire.
Con el pasar de los años la situación se fue adaptando para ella y ya tenia su nana que le ayudaba a hacer las cosas. Pero a mi mamá el fastidio de hacer los quehaceres de la casa nunca se le fue. El día libre de la nana era un desastre, las camas sin hacer, los platos sucios, etc. Yo creo que la peor época que vivió mi madre según cuenta mi hermano (11 años mayor), fue cuando en principios de los 70, tener una nana era imposible. Estaban extintas, ya que nadie en esa época quería cumplir ese rol tan desprestigiado. Y un amigo de mi viejo, desde la zona de Villarrica les mando una solución para nuestros conflictos (cosa que fue grandiosa, porque la suciedad de la casa ya se acumulaba hasta el cuello y la depresión de mi mama era incontrolable). Una gorda de unos 150 kilos de peso y un metro noventa de estatura, de pelo rubio y unos ojos azules de mirada muy dura. Era como una gran guagua rusa. La Norma.
Al principio mis viejos la miraron como a un luchador de la WWE, pero con el tiempo se dieron cuenta que era un milagro. La Norma en solo un día había dejado los pisos como nuevos, le había sacado lo negro a las cacerolas con las uñas, dejándolas brillantes y nuevas, Lavo frazadas a mano, planchaba hasta los calzoncillos (wea que nadie con 2 dedos de frente haría).
Un día, cuenta mi hermano, mi madre y yo de 2 años de edad acompañados de la Norma fueron a la feria. Camino hacia allá aparecen 2 tipos armados con cuchillos para asaltarlas. La Norma, de un golpe le parte la cara a uno de los tipos y al otro lo tira al suelo y le rompe las costillas de una patada. Y todo más encima cargándome en un brazo.
En definitiva la Norma era como tener un USA Marine, trabajando en tu casa. El ideal.
Un día mi madre encuentra a Norma tendida en el suelo quejándose de dolor de estomago, No era raro, ya que por su tamaño comía como huerfanito y el "Chancho Chino" era lo que había ( wea que n se lo comian ni los ratones). Mi madre le dio unas pastillas para la guata esperando que se mejorara, pero no lo hizo, al tercer día mi padre le ofrece llevarla al médico, pero ella se negaba. Al cuarto día ya estaba verde y había perdido una notaria cantidad de kilos. Esto no puede ser dijo mi papá “Cortemos el weveo” . O me acompaña al médico o llamo una ambulancia. Ahí ella se incorporo y fue llevada en familia al hospital de urgencias.
Ya en la sala de Urgencias, y después de 3 horas, sale un doctor preguntando por las personas responsables de Norma. Mi padre se incorpora y se presenta ante el médico como abogado y patrón de ella, preocupado por el estado de su salud. Por mientras mi madre transpiraba helado, pensando en cuantos días de cama le iban a dar a la nana y como se las arreglaría sin ella. Ahí, el médico les informa que Norma ya no esta en el hospital y que fue derivada a otro "establecimiento". (No olvidemos que era pleno gobierno militar y cuando decían que alguien fue derivado a otro “establecimiento” no era weveo). Ahí mi padre se presento como abogado y otros títulos más ante el doctor y exigió que se le informara que le había pasado a su querida Nana. (Más que lo que le importara la Norma a mi papá, lo que quería era evitarse el sufrimiento de aguantar el mal humor de mi vieja por perder una nana).
Ahí el doctor haciendo caso a lo pedido, lo aparta a una sala cerrada, donde nadie mas escuchara la conversación y le dice lo siguiente: - “ Mire señor abogado, su nana no era nana. Era “nano”. Es un hombre vestido de mujer. Es un Travesti. Ahí mi viejo se sentó, y quedo mudo (por única ves en su vida) escuchando y tratando de entender lo que le decía el médico. – Mire la pasamos a la sala de oscultación y se puso violenta, ahí con un carabinero y vario personal del hospital pudimos contenerla. Al sacarle la ropa para examinarla, nos encontramos con la sorpresa que era un hombre. Como usted comprenderá señor abogado, en su familia no puede tener a alguien asi cuidando a sus hijos y de su SEÑORA. Ahí mi viejo se tomo la cabeza a 2 manos, sabia que mi madre no sabía nada de esto, pero seguro se iba a morir al contarle, pero también sabia que no podía tener a alguien así en su casa (Aca les pido a los lectores que no nos descontextualicemos, no es la misma época en la que vivimos hoy. Hoy la Norma seria millonaria y estaría animando algún programa de Chilevisión o del Mega) Así, que mi viejo no tuvo más remedio que asumir la perdida.
Como habrán adivinado, mi vieja armo la casa de putas por la nana, amenazo al hospital con una demanda y otras acciones legales. Pero mi viejo la hizo entender o mejor dicho trato de hacerla entender que la situación no había sido normal y menos ahora, que sabían que realmente no era una nana sino una especie de Jordi Castell con sobrepeso vestido de nana.
Y asi mis queridos lectores, he de afirmar con certeza que fui criado la versión original de Mrs. Doubtfire.