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domingo, 22 de abril de 2007

Ser malo, es bueno?


En lo que ha transcurrido de mi vida, he llegado a muchas conclusiones y una de ellas es que ser bueno o malo es tan relativo, tanto para la conciencia como para nuestro desempeño social. - No crean que tengo un coágulo de grasa cruzando una arteria de mi cerebro en este instante -. Voy a tratar de aclararles esta idea.

Todos ya se habrán dado cuenta que dentro de nosotros hay un cierto pensamiento común ante un determinado problema.
Por ejemplo: Si vamos sentados en una micro y vemos subir una anciana y hacia delante no hay asientos libres, lo primero que se nos viene a la cabeza - cuando somos personas con principios y correctamente educadas - es levantarnos y darle el asiento a la ancianita. Esto se podría llamar una “reacción humana”, pero a la milésima de segundo después, nuestra moral se tuerce y miramos hacia atrás buscando si hay algún asiento disponible y si lo hay, a la mierda la vieja y que llegue como pueda al asiento que esta al fondo de la micro, mientras esta salta y pega frenazos. Esto se llamaría “reacción del hombre”.

Así, cuando actuamos en la vida, tenemos estas supuestas voces que nos dicen inconscientemente que lo que hacemos es bueno o malo. Pero, ¿qué pasa cuándo solo le hacemos caso a la voz que nos dice que seamos buenos?. Aquí es donde está la paradoja que les comento y que muchos se habrán percatado.

Desde que somos niños, los hijos de puta que hacían todo lo contrario pasándose por la raja a la voz ñoña , son los más aceptados por todos. Son los más cool, los más famosos, los que tienen las mejores minas o minos del curso, etc. Y no solo esto se da en el colegio, sino que por siempre, son los beneficiados por nuestra sociedad, que sin darse cuenta los favorece en todos los ámbitos. Pensemos, en las historias que conocemos. Hombres y mujeres que cagan a sus empleadores, empresarios que estafan a clientes y empleados, parejas infieles, políticos corruptos, jueces moralmente incorrectos, ladrones, violadores, y muchos más. Como nuestra sociedad no solo los justifica y los respalda, sino que también los mantiene y perdona. Ya sea por carisma social, o simplemente para ocultar algo peor, que no queremos ver.
Con el tiempo nos hemos acostumbrado a ello, ya nada nos impresiona, nada. Y estamos cambiando, cada vez son más los que dan espacio a oír lo más conveniente.

¿ Y tú? ¿Qué voz escuchas?