
De todas las mujeres con las que me he relacionado, la gran mayoría ha sido bastante fuera de lo que un hombre tiene como ideal. Un par de esquizofrénicas, histéricas, sicóticas, otras ninfómanas, etc, etc.
Pero una era especial. Cuando conocí a Ángela, era una chica normal, típica universitaria mechona llena de curiosidad y ansiosa por los cambios. Siempre me decía que era una hija de la naturaleza y que tenía un don especial. Yo lo tomaba como una simple pelada de cable, ya que ambos éramos muy jóvenes y cada uno tenía su onda.
Un día, me invita a un carrete en su casa para presentarme a sus amigos.
Al llegar, note que me examinaban con curiosidad. Todos tenian entre los 20 y 25 años , vestían de negro, de rostros pálidos, y con cierto aire intelectual. La actitud de ellos hacia mi, la tome sin mayor importancia, ellos eran celosos de su grupo y específicamente de Ángela.
Pero una era especial. Cuando conocí a Ángela, era una chica normal, típica universitaria mechona llena de curiosidad y ansiosa por los cambios. Siempre me decía que era una hija de la naturaleza y que tenía un don especial. Yo lo tomaba como una simple pelada de cable, ya que ambos éramos muy jóvenes y cada uno tenía su onda.
Un día, me invita a un carrete en su casa para presentarme a sus amigos.
Al llegar, note que me examinaban con curiosidad. Todos tenian entre los 20 y 25 años , vestían de negro, de rostros pálidos, y con cierto aire intelectual. La actitud de ellos hacia mi, la tome sin mayor importancia, ellos eran celosos de su grupo y específicamente de Ángela.
Al rato de estar compartiendo el agasajo, Ángela nos invita a jugar con una ouija.
Yo sabía para que era la ouija, pero siempre lo tome como una wevada, sin mayor importancia. Al sentarnos en la mesa del comedor, note que ellos ya tenían práctica. Sabían todo el ritual de memoria y cada unos asumía una actitud especial. Ángela al ver mi cara de extrañeza, sonríe y me dice que me siente tranquilo, y que haga lo que ella me diga.
Éramos 6 sentados en la mesa, otros 2 observaban de pie en silencio. La Ouija al medio y Ángela nos guiaba. Lo primero que hicimos fue tomarnos las manos e invocar a los espíritus, pidiéndoles permiso para interrumpirlos y que no se molestaran con nosotros, luego entre todos usamos la flecha sobre la tabla y empezamos a recitar una oración invocando a algún espíritu que estuviese en la habitación o cerca de ella.
Hicimos varios intentos pero no pasaba nada. Uno de los que estaba de pie había tomado el lugar de otro, que se tuvo que retirar temprano. Yo ya me estaba aburriendo del jueguito, pero para ellos era un tema serio y no quería cagarle la onda a la mina.
De pronto algo sucedió, una sensación rara se torno en el ambiente, la cara de Ángela se puso más pálida de lo normal. Baje la vista a la mesa, la flecha se movía sola, sin que nadie la tocara.
Al principio pensé que era un efecto o alucinación de tanto esperar que sucediese algo. Pero no, realmente la tabla funcionaba. Ángela comenzó a hacer preguntas: - Espíritu que estas con nosotros, eres amistoso??. -La tabla apunto sí. -Eres hombre o mujer?. -Mujer respondió, luego niña, letra a letra.- Cual era tu nombre terrenal? – Gloria. Mierda!!!!!!!!!!! , no lo podía creer. Estábamos hablando con el espíritu de alguien a través de un pedazo de madera. Si me lo contaran no lo creería, pero estaba presente. Y todo sucedía frente a mis ojos.


